lunes, 7 de septiembre de 2009

Alberto


La afición por las ventanas describe la importancia que para muchas personas tiene el acto de observar. Para Alberto, subir con su mamá a un autobús, ir hasta el último asiento y quedarse de pie, para por fin mirar por la ventana, es la travesía matutina que como resultado traerá una sonrisa.

Alberto no piensa ni sabe por qué su mamá le da un baño, le da de comer o lo lleva a la escuela. Nunca sabrá cuál es el tamaño de su corazón y mucho menos si el costo de la vida es elevado o no. Sus ojos abiertos y verduscos más esa sonrisa llena de sensibilidad y emoción son lo único que siente; puedes hablarle, llamarlo por su nombre, contarle que en casa tienes cinco clases distintas de autos de carreras, una bolsa de canicas o un robot que habla, y él te ignorará como si fueras solamente un pedacito de aire, una moléculas más que se gastó en el espacio, un ruido incómodo que hace se toque las orejas. No existes. Nadie existe.

Lo único real aquí son las ventanas y Alberto.

4 comentarios:

Pringas dijo...

Querida Lya has logrado erizar mi piel con este escrito, me has dejado sin palabras.
Besos ruidosos.
Gastón

Miguel Quintero dijo...

"....Nunca sabrá cuál es el tamaño de su corazón..."; "...y él te ignorará como si fueras solamente un pedacito de aire...."

Ventanas.....autobuses.....niños....
realidad...

Cuatro elementos que encuentro y me consumen en la caldera de mis emociones; que hallo y me evaporan en explosión galáctica; que leo y me fundo en una cantera de pensamientos...¿me explico?.

Alejandra Valverde Alfaro - Lya dijo...

Awwww mi bello Gastón... muchisimas gracias por venir y no imaginas como quedo con tu comentario.
Besos enterrados junto a una semilla de cereza.

Alejandra Valverde Alfaro - Lya dijo...

¿y qué importa si no? ¿que importa si me pierdo y no llega a mi la lucidez de las letras?

nada importa cuando tengo eso: ventanas, autobuses, niños y realidades...

gracias, Migue, de corazon...
besos y abrazos para ud